Artículo 117
“Los Estados no pueden, en ningún caso: celebrar alianza, tratado o coalición con otro Estado ni con potencias extranjeras.
Tampoco pueden acuñar moneda, emitir papel moneda, estampillas ni papel sellado.
Queda prohibido gravar el tránsito de personas o mercancías que pasen por su territorio, así como prohibir, gravar o estorbar directa o indirectamente la entrada o salida a su territorio de mercancías nacionales o extranjeras.
Los Estados no pueden, en ningún caso, establecer derechos de tonelaje, ni cobrar impuestos de importación o exportación sobre mercancías.
Tampoco pueden tener tropa permanente ni buques de guerra sin autorización del Congreso de la Unión.
No pueden hacer la guerra por sí mismos a ninguna nación extranjera, salvo en caso de invasión inminente y urgente, en que deberán dar cuenta inmediatamente al Presidente de la República.”
El Artículo 117 nos deja bien claro que los estados de la República no son países independientes. Aunque tengan autonomía, no pueden andar haciendo acuerdos con gobiernos extranjeros ni con otros estados como si fueran naciones aparte. Eso es exclusivo del gobierno federal.
Además, se les prohíbe inventar su propia moneda, imprimir billetes o timbres, porque eso rompería la estabilidad económica del país. Imagínate que cada estado sacara su dinero: sería un caos para el comercio y la vida diaria.
Otro punto clave es que no pueden poner trabas al libre tránsito de personas o mercancías. Nadie debería pagar impuestos extras ni enfrentar obstáculos por pasar de un estado a otro con sus productos. Esto garantiza que México funcione como un solo mercado interno, sin fronteras internas.
Tampoco pueden armar ejércitos propios o tener barcos de guerra sin permiso del Congreso. La defensa nacional es un tema federal, no estatal. Así se evita que un estado se vuelva una amenaza para otro o que intente actuar por cuenta propia.
En pocas palabras, el Artículo 117 pone reglas para que la unión de los estados sea real y sólida: les da autonomía, sí, pero bajo límites que evitan desorden y garantizan que todos funcionen como un mismo país.
