El presidente Donald J. Trump envió cartas a 17 de las principales compañías farmacéuticas para exigir una reducción inmediata en los precios de los medicamentos recetados en Estados Unidos. En los documentos, el mandatario señaló que las empresas deben igualar los precios más bajos ofrecidos en otros países desarrollados, subrayando que “no hay razón para que los consumidores estadounidenses paguen mucho más por el mismo medicamento, en el mismo envase y fabricado en la misma planta”.

Trump advirtió que, de no cumplir con esta demanda, su administración utilizará “todas las herramientas a nuestra disposición para proteger a las familias estadounidenses de las prácticas abusivas de precios”. El mensaje marca un tono de confrontación directa con la industria farmacéutica y busca presionar a las compañías a actuar en un plazo de 60 días.

De acuerdo con la Casa Blanca, la presión ya está generando resultados. Empresas como AstraZeneca y GSK han reconocido que mantienen conversaciones con el gobierno para reducir costos en medicamentos específicos, lo que podría significar un alivio financiero para millones de pacientes en Estados Unidos.

El comunicado oficial destacó que esta medida busca “nivelar el campo de juego” con respecto a otros países donde los precios de los fármacos son considerablemente menores, a pesar de provenir de las mismas cadenas de producción y distribución.

Este esfuerzo se enmarca en la política de “América Primero” de Trump, orientada a priorizar los intereses de los consumidores estadounidenses frente a las prácticas de la industria farmacéutica global.