El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) consolida su papel como punta de lanza en la construcción del Sistema Nacional de Cuidados que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a través de sus prestaciones sociales enfocadas en la atención integral a personas mayores. Así lo destacó el titular de la Unidad de Prestaciones Sociales del IMSS, Héctor Robles Peiro, al señalar que el cuidado de este sector representa una oportunidad para expandir los servicios y garantizar políticas públicas con enfoque de respeto, igualdad y justicia social.
El IMSS trabaja de manera coordinada con el Sistema DIF, las secretarías de Salud y de las Mujeres, el ISSSTE, el INGER, el INAPAM y otras instituciones, a quienes ha dado a conocer sus modelos de atención para personas de más de 60 años, los cuales incluyen protocolos, metodologías y normatividad vigente. Estos modelos se han enriquecido con experiencias internacionales y con la colaboración de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo y la Agencia Francesa de Desarrollo.
El Seguro Social cuenta con dos líneas de acción principales. La primera está dirigida a personas mayores independientes, mediante los Clubes de Personas Mayores y el programa de Turismo Social, que fomentan la convivencia, el aprendizaje y el cuidado de la salud. La segunda atiende a quienes presentan dependencia o demencia, a través de su Centro de Día en la Ciudad de México, donde se brinda atención personalizada para mejorar sus capacidades cognitivas y su bienestar general.
Además, el IMSS es pionero en la formación de cuidadores gerontológicos y ofrece cursos gratuitos en línea para familiares y personal de salud a través de la plataforma CLIMSS, con más de 130 mil personas inscritas. Con estas acciones, el Instituto busca acompañar a las personas mayores y sus familias en la última etapa de la vida, fortaleciendo su modelo de atención.
Finalmente, el IMSS participó en el Seminario Iberoamericano sobre prevención y abordaje de la violencia hacia las personas mayores, donde se resaltó la necesidad de seguir avanzando en la construcción de sistemas de cuidados como un derecho humano, en una región que se proyecta como la más envejecida del mundo para el año 2100.

