La frontera sur de México, colindante con Guatemala, es el punto de partida de una travesía llena de incertidumbre y peligro para miles de migrantes que buscan alcanzar Estados Unidos. Este trayecto, conocido como «la ruta del miedo», se ha convertido en un escenario donde la esperanza se mezcla con el temor constante.
Christian Mendoza, migrante venezolano, describe la travesía desde Guatemala hacia México como especialmente peligrosa, señalando que es en esta etapa donde muchos desaparecen. Por su parte, Danilo, también de Venezuela, reconoce la inseguridad que prevalece en México, mencionando riesgos como secuestros y extorsiones.
Las estadísticas son alarmantes: casi el 80% de los migrantes que cruzan por México son víctimas de extorsión o secuestro, avanzando con miedo e incertidumbre sobre si llegarán con vida a la frontera norte. Desde 2017, las caravanas surgieron como una medida de autoprotección; sin embargo, este fenómeno ha intensificado los secuestros y desapariciones desde la entrada a México en Ciudad Hidalgo, Chiapas, pasando por estados como Tabasco y Veracruz, hasta llegar a la frontera norte en entidades como Sinaloa y Chihuahua.
Gerardo Alberto González Figueroa, investigador en temas migratorios del Colegio de la Frontera Sur, estima que menos del 10% de los migrantes que inician este recorrido logran alcanzar su destino final en Estados Unidos, muchos perdiendo en el camino a hermanos y amigos.
La migración ilegal expone a individuos y familias a peligros inimaginables. Las rutas están plagadas de amenazas que ponen en riesgo la integridad física y emocional de quienes buscan un futuro mejor. Es esencial reflexionar sobre estos riesgos y considerar alternativas legales y seguras que protejan la vida y dignidad de cada persona.
