Corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que éste sea integral y sustentable, que fortalezca la soberanía de la Nación y su régimen democrático, y que, mediante la competitividad, el fomento del crecimiento económico, el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza, permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales, cuya seguridad protege esta Constitución.
El Estado planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional y llevará a cabo la regulación y fomento de las actividades que demande el interés general en el marco de libertades establecidas por esta Constitución.
El Artículo 25° de la Constitución Mexicana nos habla de algo muy importante: el desarrollo del país. Y deja claro que el Estado tiene la responsabilidad principal de encaminar ese desarrollo, asegurándose de que sea integral, sustentable y justo para todos. Es decir, no se trata solo de crecer económicamente, sino de hacerlo cuidando el medio ambiente, respetando la democracia y mejorando la calidad de vida de la gente.
Este artículo también dice que el Estado debe impulsar la economía, generar empleos, y ayudar a que la riqueza se distribuya de forma más equitativa. No se vale que unos pocos lo tengan todo mientras la mayoría apenas sobrevive. El desarrollo debe beneficiar a todos, no solo a unos cuantos.
Además, el Estado tiene que planear, coordinar y orientar las actividades económicas del país, lo que significa que no puede quedarse de brazos cruzados dejando que el mercado haga lo que quiera. Debe intervenir cuando sea necesario para proteger el bienestar general, promoviendo ciertas actividades, regulando otras y tomando decisiones estratégicas para el bien común.
Pero ojo, esto no quiere decir que el Estado lo haga todo solo. El desarrollo se construye entre todos: sector público, sector privado y sociedad civil. Cada uno tiene su parte, y el gobierno se encarga de que todos jueguen limpio y apunten hacia el mismo objetivo: un México más justo, libre y digno para todos.
En pocas palabras, el Artículo 25° pone al Estado como guía del desarrollo nacional, pero al mismo tiempo reconoce que ese desarrollo se logra en equipo, cuidando que nadie se quede atrás y que el progreso sea para todos, no para unos cuantos.
